A veces es más difícil recibir un “quizás” de la oficina de admisión en una universidad que un definitivo “no.” La primera decisión que tienes que tomar después de recibir un lugar en la lista de espera es si te gustaría quedarte esperando. Si ya has recibido una oferta de admisión de la universidad de tus sueños y estás más emocionado de la idea de asistir a ésta que la idea de asistir a la universidad que te mantiene en la lista de espera, no es necesario que sigas en la lista. Si estás en la lista de espera de tu universidad preferida, está bien quedar en la lista, pero sé realista. Las listas de esperas usualmente son más largas que las listas de estudiantes aceptados, así que hay mucha competencia.


Estar en una lista de espera puede ser angustiante. A diferencia de tus amigos y compañeros quienes ya están anunciando sus planes futuros, estás en el limbo universitario. El sentimiento es particularmente horrible si estás tratando de cambiarte de universidad o desmoralizador si estás tratando de volver a la universidad como adulto. Desafortunadamente, la probabilidad de recibir una oferta de admisión después de estar en la lista de espera no es muy buena. Las estadísticas cambian de un año a otro, así que no hay una manera de predecir la probabilidad de recibir una oferta de admisión. Puedes fijarte en las estadísticas más recientes aquí con una búsqueda de la universidad en cuestión (haz clic en “Applying.”) Macalester College, por ejemplo, aceptó a casi 80% de los 269 estudiantes que estaban en su lista de espera en 2014, pero en 2015, la misma universidad no aceptó a ninguno de los 177 estudiantes en la lista.

¿Por qué hay tantos estudiantes en la lista de espera?

En muchas universidades prestigiosas, la lista de espera es tan larga como (o más larga que) la lista de estudiantes aceptados, y algunas listas de espera son aún más largas que el tamaño de la clase entrante entera. En 2016, Carleton College ofreció 1,366 lugares en la lista de espera a estudiantes, pero en la clase entrante, sólo había espacio para 567 estudiantes. (Aceptó a no más de dos estudiantes quienes estaban en la lista de espera.) Mientras puede parecer injusto, las universidades sí tienen sus razones de hacer esto. Aquí están algunos problemas en la educación superior que pueden explicar los motivos de una universidad de poner a varios estudiantes en la lista de espera en lugar de aceptarlos o rechazarlos inmediatamente.

  • Las universidades se concentran en la selectividad. Las universidades a menudo eligen aceptar a menos estudiantes para mejorar su tasa de selectividad, la cual indica lo competitivo que es su proceso de admisión. Las universidades que aceptan a un alto porcentaje de sus solicitantes no son muy selectivas mientras las universidades que aceptan a pocos estudiantes son altamente selectivas. La lista de las mejores universidades en el país de U.S. News and World Report refleja estas estadísticas.
  • Es difícil predecir quién va a aceptar su oferta de admisión. Hoy en día, los estudiantes solicitan admisión a más universidades que hace 15 años. Con un número creciente de estudiantes quienes deciden solicitar la admisión a nueve universidades prestigiosas o más, las universidades no pueden predecir bien cuántas personas van a aceptar sus ofertas de admisión. En una situación en la que todos los estudiantes aceptados fueran a decir sí a sus ofertas de admisión, no sería necesario tener una lista de espera, pero estas situaciones nunca ocurren en la realidad. Las universidades necesitan poder extender una oferta de admisión a algunos estudiantes después de la primera ronda de cartas de admisión. Es particularmente importante para las universidades que no tienen políticas de admisión temprana.
  • Las universidades usan las listas de espera no clasificadas por una razón. Tener una lista de espera que contiene una selección diversa de solicitantes permite que los representantes de admisión elijan cuidadosamente a los estudiantes quienes puedan llenar los huecos de la clase entrante. Por ejemplo, si la universidad se da cuenta de que todavía se necesita a un pianista para la clase entrante, puede revisar la lista de espera para encontrar al candidato que cumpla sus requisitos. Generalmente, las personas en las listas de espera no están clasificadas por esta razón. Significa que si tratas de llamar para preguntar sobre la posibilidad de recibir una oferta de admisión después de la lista de espera, los representantes de admisión no te van a poder contestar bien.

¿Qué puedo hacer mientras espero una decisión final?

  • Haz una decisión rápida. Entrega el formulario, carta o tarjeta postal para aceptar tu lugar en la lista de espera tan pronto como sea posible. Si las universidades evalúan tu entusiasmo o dedicación con el tiempo de tu respuesta, hazte un favor y haz una decisión rápida. Recueda que las oficinas de admisión no pueden pedir un depósito de los estudiantes para el privilegio de dejarlos en la lista de espera. Nunca pagues un depósito antes de recibir una carta de aceptación.
  • Conoce tu estado. Llama a la oficina de admisión para preguntar si clasifica su lista de espera o no, y si la clasifica, pregunta por tu posición. Si no te pueden contestar, pregunta a cuántas personas aceptó de la lista de espera el año pasado para tener una idea de la probabilidad de recibir una decisión final afirmativa.
  • Calcula los costos. Hay que entender que si una universidad te acepta de la lista de espera, no es probable que te pueda dar mucha ayuda económica. Tus opciones de alojamiento también pueden sufrir. Muchas universidades administran la ayuda económica y el alojamiento por orden de llegada, así que los estudiantes de admisión regular usualmente, pero no siempre, tienen prioridad. Conéctate con las oficinas de ayuda económica y alojamiento para preguntar sobre sus políticas que afectan a los estudiantes de la lista de espera.
  • No ignores tus otras opciones. Reconsidera las universidades que te han aceptado. ¿Estarías feliz si decidieras ingresar en una de aquellas? Si la respuesta es sí, no te hagas pasar por el estrés de la lista de espera; informa a la universidad que te puso en la lista de espera que te quisieras quitar.
  • Mantén notas altas. Hay varias distracciones cuando estás a punto de graduarte de la secundaria, pero todavía no es la hora de holgazanear si sigues en una lista de espera. Demuestra a los representantes de admisión que tienes lo que se requiere para sobresalir en la universidad que representan. Entrega tu expediente académico final. Es igual para los estudiantes de cambio; aunque quieres salir de tu universidad actual, no es la hora de portarte mal. Demuestra notas altas o mejoradas.
  • Muestra tus logros con orgullo. Pon en conocimiento de la universidad cada meta que has logrado desde la hora de tu solicitud de admisión inicial, como resultados más altos en los exámenes estandarizados, premios atléticos o notas sobresalientes. Puedes pedir a tu asesor académico que llame a la universidad prospectiva de parte tuya; ya que estos logros están relacionados a lo académico, las oficinas de admisión usualmente están más interesadas si la información viene directamente de tu secundaria.
  • Explica por qué encajarías bien en la universidad. Escribe una declaración breve que explique por qué la universidad es tu primera elección y que contribuirías al campus si fueran a aceptarte. Discute los programas académicos que te interesan y cómo te podrían ayudar en la carrera.
  • Pide una carta de recomendación final. Considera la idea de pedir una carta de recomendación extra (sólo una) a un maestro, empleador, entrenador o asesor si esta persona puede hablar sobre tu reciente crecimiento académico o personal.
  • Demuestra tus habilidades de comunicación interpersonal. Arregla una entrevista inicial o de seguimiento con un representante de admisión. Si tu institución prospectiva te contacta, siempre da una respuesta cortés y rápida, pero no emocionalmente desmesurada. Si te quiere entrevistar otra vez, definitivamente dice sí.
  • Defiéndete. Nadie debe llamar o mandar un correo electrónico a la oficina de admisión para ti a menos que tenga que ver con tu expediente académico o un logro (en este caso, sólo un asesor académico o entrenador [si quieres unirte a un equipo deportivo] debe hacer esto). No es asunto de tus padres, amigos, director de coro, abuela o novio. No envíes una tarjeta de felicitación, regalo o exceso de correos a un representante de admisión. Aunque estar en la lista de espera es desesperante, maneja la situación con madurez.
  • Decide por otra universidad. Pase lo que pase, envía un depósito antes del 1 de mayo a una de las universidades que te aceptaron. Es tu póliza del seguro en el caso de que nunca salgas de la lista de espera. Si te pasa y decides asistir a la universidad que inicialmente te puso en la lista de espera, no es probable que te vayan a devolver tu depósito. Algunas universidades son menos severas que otras. Lee la política de reembolso que tiene la universidad si estás preocupado por el dinero.

Recuerda felicitarte por estar en la lista de espera. Muchos solicitantes recibieron cartas de rechazo, así que ya es un logro estar en dónde estás. Mientras esperas noticias de la universidad, trata de disfrutar del verano y empieza a hacer planes para asistir a otra institución. Si no recibes ofertas de admisión adecuadas, considera un año sabático para viajar o participar en un proyecto de servicio comunitario y vuelve a solicitar la admisión el año que viene. También podrías asistir a una universidad comunitaria por un año o dos y después cambiarte hacia la universidad de tus sueños después de completar los prerrequisitos. Cambiar a otra universidad no es un proceso fácil, así que habla con las oficinas de admisión de ambas universidades si quieres seguir este camino.

Página actualizada: 08/2017