Si recibes más de una oferta de admisión, tómate el tiempo de pensar en dónde te gustaría asistir a la universidad. Tu programa prospectivo, profesión prospectiva, preferencias de actividades extracurriculares, comunidad en el campus y oferta de ayuda económica deberían figurar en tu decisión final. Elige un plan B si estás en la lista de espera de tu opción favorita; en agosto, vas a querer tener un espacio en una clase entrante. Después de aceptar una oferta de admisión, ¡todavía tienes trabajo que hacer!

Cuando estás en la lista de espera, estás atrapado en el espacio entre un sí y un no, y tienes que preguntarte si un lugar para ti te va abrir para que tu “quizás” pueda convertirse en un “definitivamente.” Las estadísticas no son muy buenas y no te hagas ilusiones, pero hay maneras de ponerte proactivo. Considera hacer un pedido a un maestro para enviar otra carta de recomendación o arreglar una entrevista con la oficina de admisión para ver si puedes convencerlos de extenderte una oferta de admisión.

Cuando recibes decisiones de todas las universidades a las que entregaste una solicitud, ha llegado el momento de tomar una decisión. La única excepción sería si ya has recibido una decisión afirmativa de la universidad a que solicitaste la admisión temprana, en cuyo caso, ¡ya tomaste tu decisión! Si has recibido más de una decisión de no admisión temprana, compara las ofertas de ayuda económica, vida estudiantil y programas académicos de cada universidad. Visita a los campus para una vista final antes de tomar la decisión.

Después de que has aceptado una oferta de admisión, es probable que vayas a recibir más información de tu universidad sobre qué hacer para prepararte. Debes registrarte para la orientación o planear llegar a campus antes de una cierta fecha, elegir un plan de alimentación, aprender sobre tus opciones de alojamiento e inscribirte en las clases. Aún si estás de buena salud, es probable que necesites nuevas inmunizaciones antes de llegar al campus, así que arregla un chequeo médico.